La toxina botulínica actúa disminuyendo la contracción de los músculos faciales temporalmente, dejando la piel tersa y tonificada, corrigiendo las arrugas y previniendo su progresión. Su aplicación no acostumbra a producir demasiadas molestias, por lo que no suele requerir la administración de ningún tipo de anestesia. Los resultados son altamente satisfactorios. Además, según el paciente el efecto de la toxina botulínica puede durar entre cuatro y ocho meses.
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